GOD SAVE THE KINKS
y a Mauel Recio y a Iñaki García por este libro
Si tienes alma rockera, este va a ser para ti uno de los libros del año; quizá uno de los mejores sobre una banda de rock que hayas leído en toda tu vida. Sólo puedo decir: 'gracias chicos'. Gracias a Manuel e Iñaki por haberlo escrito.
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Presentación en Bilbao. Escuela Emocional de Rock. |
Bienvenido
a este humilde blog, y gracias de antemano por la disponibilidad.
Creo que una de las grandes virtudes de Atardecer en
Waterloo es que consigue que todos los lectores nos
sintamos todavía más kinkis después de
terminarlo. Vamos, como si Ray y Dave fueran de la familia, unos
primos que tenemos allá en el Reino Unido. A partir de ahora quiero
que todos los libros sobre músicos y bandas de rock sean así...
¡Muchísimas
gracias a ti por la invitación! Me alegra mucho que el libro te haya
hecho sentir así. Pese a haber sido grandes estrellas, los Davies
siempre han tratado de llevar una vida discreta y nunca se han
alejado del hombre de a pie, de hecho Ray sigue viviendo muy cerca
del barrio en el que nació. Queríamos ofrecer también esa
dimensión humana y acercarlos a los fans españoles. ¡Los Kinks y
todos sus fans somos como una gran familia!
Intro
de lujo, ni más ni menos que el Gran Wyoming y ¡el
mismísimo Dave Davies!
Pues
sí, es un verdadero honor para nosotros y estamos agradecidísimos a
ambos. Por un lado tenemos a una figura de primer nivel en nuestro
país, como es el caso de Wyoming, que ha hecho un prólogo
magnífico, muy personal y sincero. Por otra parte, un miembro
fundador y clave de los Kinks, en un estilo mucho más directo y
hablando de música, mujeres y fútbol: ¡Puro Dave! Ambos se
complementan de maravilla.
Si
escribiera una biografía sobre alguno de mis músicos favoritos y me
dieran un papel en blanco en plan 'pide y se te concederá' pondría:
'una discografía comentada por Luis Lapuente, el tipo que más sabe
de música (de la que a mí me gusta) a este lado de los Pirineos' Y
respecto a lo Kinks parece que se lo sabe todo el Doctor Soul.
Luis
no solo es como dices uno de los mayores expertos de música en
general y de los Kinks en particular, sino que es una persona
encantadora. Hace unos años le invitamos a una de nuestras
“konvenciones”, conectamos al momento y desde entonces hemos
mantenido el contacto. De hecho, fue él quien nos animó a Manu y a
mí a escribir el libro y siempre hemos tenido claro que su
participación en él era clave.
http://www.rtve.es/alacarta/audios/sonideros/sonideros-luis-lapuente-atardecer-waterloo-asombrosa-historia-the-kinks-11-06-17/4060859/
http://www.rtve.es/alacarta/audios/sonideros/sonideros-luis-lapuente-atardecer-waterloo-asombrosa-historia-the-kinks-11-06-17/4060859/
¿Hubo
algún tipo de debate o discrepancia entre las partes a la hora de
titular el libro o lo teníais claro desde el principio? Atardecer
en Waterloo. Cuesta imaginar un título mejor.
Discrepancia
ninguna, debate muchísimo. Nos costó mucho encontrar el título y
para ello repasamos toda la discografía, canciones… Hicimos una
lista con varias decenas, pero al final los dos vimos claro que tenía
que ser Atardecer en Waterloo, que es un título que lo tiene todo.
Por una parte se inspira en una de las canciones más emblemáticas
del grupo (probablemente mi favorita), pero el título “Atardecer
en Waterloo” también tiene un aire poético y enigmático que
refleja muy bien el estilo literario que le hemos intentado dar al
libro. Además, como curiosidad, el libro salió a la venta
exactamente el día del 50 aniversario del lanzamiento de Waterloo
Sunset. Fue algo casual y no intencionado, pero que todavía lo hace
más especial.
Una
de las virtudes del relato es el equilibrio entre esa parte emocional
que os toca como autores– fans, entusiastas de la banda, y un
tratamiento muy serio y riguroso de los datos. Basta echar un simple
vistazo al capítulo de Notas para darse cuenta de la exhaustiva
labor de documentación que hay de fondo. Os lo currasteis bien.
¡Muchas
gracias! Puede haber algo de deformación profesional: Manu es
periodista y yo soy matemático, por lo que el rigor era crucial para
ambos. Al final nosotros no estábamos allí ni vivimos en primera
persona la mayoría de cosas que contamos (aunque después de tantas
horas dedicadas al libro he llegado incluso a dudarlo). Es por eso
que la clave la tenían los verdaderos protagonistas y una de las
mayores dificultades ha sido encontrar palabras que contaran y
reforzaran todas y cada una de las partes clave de la historia, tanto
de los miembros de los Kinks como de su entorno inmediato. Hemos
repasado cientos de libros, vídeos, libretos de discos, entrevistas,
audios de conciertos… En algunos casos, hasta los propios
protagonistas tenían recuerdos distintos de un mismo hecho, por eso
era tan importante citar todas las fuentes y articular la historia
más plausible casando todos los testimonios. Luego, que cada uno
saque sus propias conclusiones.
Libro
a cuatro manos. ¿Cómo se lo montan dos kinkólogos empedernidos
para escribir una crónica de casi 700 páginas.?
Con
mucha sincronización, mucho esfuerzo y sobre todo un objetivo común.
El nuestro era claro: conseguir el mejor libro posible. Obviamente en
algunos casos teníamos puntos de vista distintos, pero eso nunca ha
sido un problema, ambos hemos sabido adaptarnos y siempre hemos
tenido muy en cuenta la opinión del otro. Ha sido un proceso
totalmente colaborativo, creo sinceramente que de haberlo hecho
cualquiera de los por su cuenta habría ido todo mucho más rápido,
pero el resultado final no habría sido ni la mitad de bueno.
La
mejor lectura de Atardecer en Waterloo que se me
ocurre es la ralentizada, deteniéndose uno a escuchar los álbumes y
las canciones a medida que van apareciendo en el texto. También hay
que leerlo 'con los oídos'. (y una consecuencia inevitable es que te
acabas comprando unos cuantos cds para completar la colección).
¡Por
supuesto! Como decimos en la introducción, las canciones tienen un
papel capital en la propia historia. El mejor ejemplo de ello es el
musical Sunny Afternoon: decía Ray Davies en el libreto de la banda
sonora que las canciones tienen tal unidad y vinculación con su
biografía que es como si inconscientemente hubiera estado
escribiendo el musical toda la vida. Con el libro pasa un poco lo
mismo. La historia y las canciones se retroalimentan: no se puede
apreciar el esplendor de una sin las otras, y viceversa. Para
facilitar la labor al lector, recordamos que en nuestra página web
http://www.atardecerenwaterloo.com
tenemos una playlist para cada capítulo con los temas clave.
Te
confieso que algunos discos como Schoolboys in disgrace
y Sleepwalker son nuevos para mí. No puedo
dejar de escucharlos. Por cierto, la época de Arista me parece tan
brillante como la de los álbumes conceptuales..
Como
decía Bowie en una cita que incluimos en el libro: “nunca he
escuchado una canción de los Kinks que no me gustara”. Cada uno
tiene sus épocas y sus discos favoritos de los Kinks, pero hasta el
“menos bueno” tiene algo que hace que valga la pena. Los dos que
mencionas también son de mis favoritos: son el final y el principio
de una época, son dos álbumes muy rockeros en los que Dave se sale
a la guitarra y la voz de Ray está en su mejor momento. En el libro
hemos intentado destilar pasión por cada uno de los discos sin
tratar de condicionar al lector, esperamos haberlo conseguido.
La
inestabilidad interna es una constante en la trayectoria de la banda;
la sombra de la separación siempre presente. Pero aguantaron más de
treinta años al pie del cañón. Incluso su separación fue algo no
planificado, ni previsto.
Quizás
para justificarse, el propio Ray dijo en una ocasión que cuando todo
es armonía los grupos se separan tras unos pocos discos y que las
tensiones internas en el grupo eran como una fuerza que les guiaba.
Por muy mal que pintaran las cosas, al final siempre encontraban la
forma de solucionarlas y seguir adelante. Uno de los motivos podría
ser la eterna lucha de Ray por llevar a los Kinks a una nueva
dimensión: siempre tenía en mente un nuevo proyecto que le impedía
parar. En los 90, tras unos años difíciles bajaron su nivel de
actividad y los Kinks como grupo simplemente se desvanecieron. Ambos
hermanos se centraron en sus libros y sus shows, pero en realidad
nunca han dicho “nos hemos separado”.
Los
Kinks estaban muy lejos de Beatles, Stones, o The Who en lo que se
refiere a ventas, y singles en listas. Algunos de sus mejores
álbumes, entonces apenas vendían 30.000 copias. Los datos son
demoledores. ¿Piensas que a Ray Davis le pasó factura 'ser una
satélite autónomo en el mundo musical' (cito a Wyoming), pasar de
las modas, su filosofía 'I'm not like everybody else'?
En
cuanto a álbumes sin duda es así, pero en cuanto a singles y EPs
hay que destacar que en los 60 los Kinks poco tenían que envidiar a
cualquier otro grupo (exceptuando a los todopoderosos Beatles) y
siempre estaban en lo más alto de las listas. Un ejemplo: los Kinks
tuvieron tres números 1 en el Reino Unido, los Who ninguno. Pero
cuando el panorama musical empezó a cambiar y los LPs pasaron a
cobrar una mayor importancia, les perjudicó mucho que Pye siempre
les siguiera viendo como un grupo de singles. Si preguntas a alguien
qué recuerda de los Kinks te dirá que Sunny Afternoon o Waterloo
Sunset, mientras que si le preguntas por los Who te dirá que Tommy o
Quadrophenia. Es un matiz muy importante, sobre todo cuando el
Village Green o el Arthur están a la altura de cualquiera de esos
discos. En los años 70 sí que les pasó más factura ese carácter
de outsider de Ray que mencionas, con esas óperas que casi nadie
entendía (ni los propios miembros del grupo). La prueba es que
cuando ficharon por Arista y volvieron a la senda del rock tuvieron
un éxito masivo en EEUU.
¿Hasta
qué punto perjudicó a la banda el veto en Estados Unidos del 65?
Desde
el punto de vista comercial muchísimo. Se les privó del mayor
mercado del mundo durante cuatro años, un caso totalmente único en
la historia del rock que cambió su carrera por completo. Para tener
éxito, América es un país que tienes que recorrer de arriba abajo,
tocar en todos sitios, estar en las teles, las radios… Y los Kinks
no podían hacerlo. Por no hablar de que también se perdieron los
grandes festivales como Woodstock o Monterrey. Aunque desde el punto
de vista artístico muchos pensamos que fue bueno, ya que es lo que
eventualmente motivó que Ray se convirtiera en el cronista de la
sociedad británica que acabó siendo.
Ray
llega a ser el dueño y señor que todo lo domina. Compone, produce,
pone y quita a su antojo. Como si la banda fuera su proyecto
unipersonal. Podría haber firmado algunos discos como The Ray Davies
Band, Ray Davies and his Kinks...
Sí,
sobre todo en algunas épocas como los años 70, cuando el grupo era
un mero vehículo de Ray para sus fantasías operísticas. Pero
aunque todos acabaron hasta las narices de él, sin ellos
posiblemente no pudiera haber montado esos espectáculos. En
ocasiones, hasta los propios fans somos injustos al reducir el papel
de los otros miembros del grupo, el de Dave en particular, que
siempre ha sido importantísimo. Formar parte del grupo daba una gran
seguridad a Ray, un personaje con una mente muy compleja. El mejor
ejemplo es el Village Green Preservation Society, una de sus obras
más preciadas, que inicialmente iba a ser un proyecto en solitario
de Ray pero acabó siendo el disco en el que más contribuyeron los
otros miembros.
Cómo valorarías el legado de Ray Davies como letrista.
Ray Davies es
reconocido de forma casi unánime como uno de los mejores letristas
de la historia. Si la humanidad siguiera el camino correcto, dentro
de varios siglos se deberían estudiar sus letras en los colegios,
como el gran autor que es. En los años 60 la mayoría de las
canciones eran de amor, pero Ray rompió ese molde contando pequeñas
historias que se inspiraban en su entorno. Cada canción es como una
película o una novela en la que los personajes están totalmente
desarrollados: tienen un pasado y un futuro, un carácter, una
personalidad... En resumen, una vida entera al margen de la canción.
Ray Davies se limita a fotografiarles en un momento clave de sus
vidas y compartirlo con nosotros. Y lo hace mezclando poesía con
humor, pero siempre con cariño y cercanía.
La (mítica) rivalidad y enemistad entre los hermanos Davies, (y también entre otros miembros del grupo), no parece diferir gran cosa de cualquier dinámica familiar o laboral en la que hay personas que se pelean, o no se hablan, o se aman o se odian. En ese sentido, una de las cosas que me gustan del libro es que incluye citas de Ray y Dave en las que hablan de forma positiva el uno del otro.
La
principal diferencia con el resto de los mortales podría ser que,
además de ser hermanos, se han visto “obligados” a trabajar y
convivir durante casi 50 años, en una industria (la musical) muy
complicada. Los Davies se pelean como tantos otros hermanos (bueno,
quizás un poco más), solo que son figuras públicas y la gente lo
ve. Pero al final se quieren y se admiran y eso también lo hemos
querido transmitir. En los momentos realmente difíciles, como la
crisis de Ray en 1973 o la embolia de Dave en 2004, estuvieron el uno
al lado del otro. Aunque ya no toquen juntos, por fortuna ahora
parecen llevarse mejor que nunca, esperemos que dure.
Las
ediciones en cd de los Kinks vienen bien cargaditas de bonus tracks.
Los fans no nos podemos quejar...
Desde
luego que no… ¡Incluso a veces da la sensación de que se
aprovechan de nosotros obligándonos a comprar cada reedición
incluyendo dos o tres canciones nuevas! Podría haber más todavía
si no fuera porque a diferencia de los Beatles que guardaban todo, en
los estudios Pye las cintas de las tomas descartadas se
reaprovechaban grabando encima. En los 70, cuando empezaron a grabar
en Konk, la cosa cambió y Ray debe tener un archivo oculto
impresionante debajo de su colchón. En cualquier caso, es
espectacular la capacidad de producción de Ray, que es lo que hace
que tantas canciones maravillosas fueran olvidadas o pasaran
desapercibidas en su época y hayan podido resurgir años después.
Muy
emocionante lo de leer la crónica del concierto de los Kinks en mi
ciudad, Gijón, en la gira del 86. Imaginármelos en Candás, puestos
hasta arriba de sidra asturiana...
La
historia de Candás, que nos contó Ian Gibbons, es maravillosa. Para
nosotros es un lujo poder contar varias historias así, inéditas y
totalmente desconocidas. En todo el libro en general, pero
particularmente en la parte española estamos agradecidísimos a
todas las personas que nos han ayudado. Miembros del grupo,
promotores, teloneros, fans… Hemos entrevistado a cerca de 50
personas, ha sido algo increíble. Por cierto, ya que mencionas
Gijón, el día 30 de septiembre a las 13:30 presentaremos el libro
en Toma 3, con nuestra amiga Julia Navas y algún invitado sorpresa
más.
Así a bote pronto, una pequeña play list de 10 temas para no iniciados en el mundo kinki...
Pues
si son para no iniciados, vamos a tirar de clásicos: You Really Got
Me, Tired of Waiting for You, Sunny Afternoon, Waterloo Sunset,
Autumn Almanac, Days, Shangri-La, Lola, Celluloid Heroes y Come
Dancing. Si alguien se queda con ganas de más, como he
comentado en nuestra web tenemos varias playlists que cubren todas
las épocas. (Incluído enlace a lista Spotify. Aquí)
¿Alguna perla escondida que quieras citar? Esas grandes canciones que no fueron hits, y que no suelen ser tocadas en los directos...
Me
cuesta mucho más esta pregunta que la anterior. ¡Hay tantísimas y
de tanto nivel! Hoy: Pictures in the Sand, Sweet
Lady Genevieve y On the Outside. Mañana te diría otras distintas.
Los covers del cancionero Kink que mas te hayan gustado..
En general veo los
covers más como una curiosidad que como algo que disfrute en
repetidas escuchas, ya que en la mayoría de casos prefiero las
versiones originales. Hay honrosas excepciones, las tres primeras que
se me ocurren son David Watts de los Jam, Better Things de Fountains
of Wayne y You Shouldn't Be Sad de la Village Green Experience. Son
temas a los que inicialmente no había prestado mucha atención en la
versión de los Kinks, pero los covers han hecho que las valorara más
como las grandes canciones que son. Aunque por supuesto, en un
concierto cualquier versión de los Kinks es siempre bien recibida.
¿Alguna película, documental, DVD sobre la banda..que nos recomiendes?
Julien
Temple, gran amigo de la banda y director de sus videoclips míticos
en los 80, hizo dos documentales estupendos hace unos años:
Imaginary Man y Kinkdom Come. El primero está centrado en la figura
de Ray y el segundo en la de Dave, vistos en conjunto dan una
perspectiva muy interesante de la personalidad de ambos hermanos.
Además son muy amenos y están muy bien hechos. Con un enfoque
bastante distinto, también recomendaría sin duda We’re Not Like
Everybody Else de Àlam Raja, que tuve la suerte de coproducir. A
través de entrevistas a varios fans españoles ofrece la perspectiva
que se tiene de los Kinks en nuestro país y documenta la primera
konvención de fans que hicimos en 2011. Los tres están disponibles
en internet, aunque desgraciadamente los de Temple solo en inglés.
Muchas
gracias Iñaki. Ya abusamos bastante de tu paciencia. Larga vida a
'Atardecer en Waterloo' (ya por la segunda
edición, si no me equivoco) y a sus autores Manuel Recio e Iñaki
García. Y como no: GOD SAVE THE KINKS. Como se vuelvan a juntar y
hagan bolos en España la vamos a armar muy gorda.
Muchas
gracias a ti, ha sido un auténtico placer y he disfrutado mucho
contestando a tus preguntas. Estamos muy contentos con la acogida que
está teniendo el libro, esperamos que los fans lo sigan disfrutando
y como dices ya está a punto de salir la segunda edición. Si
vinieran los Kinks a España sería algo grandioso, aunque parece
complicado que se reúnan… Pero no te preocupes que los fans de los
Kinks siempre estamos metidos en líos. Así que, pase lo que pase,
¡la vamos a armar gorda igualmente!
EPÍLOGO.
Hasta aquí mi conversación con Iñaki García. Despúes de releerla varias veces y editarla me quedo con la sensación de que el documento queda incompleto: que son tantas las cosas que me hubiera gustado preguntar y comentar a los autores de Amanecer en Waterloo, y que quedaron en el tintero a la hora de elaborar el cuestionario... Pero no vamos a abusar de la paciencia y gran disponibilidad de Iñaki, ni de los lectores. Podríamos hablar horas y horas de los hermanos Davies y su banda, tendríamos cuerda para rato: pero, ante todo, los músicos vinieron al mundo para ser escuchados, los Kinks son música, sonido transformado en arte; sus canciones y discos embellecen el mundo, la vida, son patrimonio de la humanidad, son nuestros, tuyos y míos, están al alcance de tus manos y oídos para que los disfrutes, para que te pierdas en su magia. Así que, press play, sube el volumen, dale caña, and be a kinki.
EPÍLOGO.
Hasta aquí mi conversación con Iñaki García. Despúes de releerla varias veces y editarla me quedo con la sensación de que el documento queda incompleto: que son tantas las cosas que me hubiera gustado preguntar y comentar a los autores de Amanecer en Waterloo, y que quedaron en el tintero a la hora de elaborar el cuestionario... Pero no vamos a abusar de la paciencia y gran disponibilidad de Iñaki, ni de los lectores. Podríamos hablar horas y horas de los hermanos Davies y su banda, tendríamos cuerda para rato: pero, ante todo, los músicos vinieron al mundo para ser escuchados, los Kinks son música, sonido transformado en arte; sus canciones y discos embellecen el mundo, la vida, son patrimonio de la humanidad, son nuestros, tuyos y míos, están al alcance de tus manos y oídos para que los disfrutes, para que te pierdas en su magia. Así que, press play, sube el volumen, dale caña, and be a kinki.
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Fnac. Valencia. |